¿ESTAMOS VIVIENDO UNA GUERRA POR EL AGUA?



No son pocos los especialistas quienes aseguran que la próxima gran guerra, la guerra del futuro no será promovida nuevamente por la ambición de obtener petróleo o cualquier otro tipo de energía, sino, por el agua, ese líquido elemento que resulta fundamental para nuestra existencia y que en un futuro, no muy lejano, será cada vez más escaso y por ende, tendrá un precio y este precio, no estará al alcance de todos.

Se dice que en la actualidad 700 millones de personas alrededor del mundo, no tiene acceso al agua potable y se estima que en menos de una década, esta cifra se incremente 3 mil millones de personas. Aproximadamente un tercio de la población total del planeta.

En un documento secreto filtrado por Wikileaks, se da cuenta que el año 2050 la situación del acceso al agua tendrá visos de tragedia. Los responsables de esta escases son el cambio climático, el crecimiento de la población, y a la dieta occidental conformada mayoritariamente centrada en la carne, como se sabe solo una vaca es capaz de consumir hasta 110 litros de agua por día. Se dice que si todos los habitantes del planeta compartieses nuestros hábitos alimenticios el agua potable se habría agotado en el año 2000.

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LA VISIÓN ESCÉPTICA DE ORGANISMOS INTERNACIONALES

A pesar de que las voces de que en estos momentos existe una guerra silenciosa por el agua, tienen cada vez más eco, verios organismos internacionales han descartado esta posibilidad.  
La UNESCO por ejemplo, ha descartado que en futuro pueda existir una guerra por el agua. Para sustentar su argumento se basa en la historia de la humanidad y señal que a la fecha ningún Estado ha ido a la guerra específicamente por los recursos hídricos desde una guerra que hubo en la cuenca del Tigris en el año 2,500 antes de Cristo.

En tanto, la FAO, señala entre los años 805 y 1989, hay 3600 tratados del agua, de los cuales más de 600 se han hecho en los últimos 50 años.Esos tratados consiste en que los Estados comparten sus recursos hídricos con otras naciones sobre todo las provenientes de cuencas que en muchos casos, están en medio de límites fronterizos. Lo interesante es que estos tratados se han cumplido incluso cuando alguna de estas naciones han estado en guerra.

Sin embargo, las Naciones Unidas, asegura que en los últimos 50 años, el consumo del agua se ha duplicado y que las consecuencias de este incremento son aún inciertas, aunque se estiman, catastróficas.

Quizá lo que más preocupa a los especialistas es que debido al cambio climático muchas zonas pueden ingresar a grandes períodos de sequías y que bastaría con que un estado tenga esta situación para generar un problema social de grandes proporciones y quizá hasta conflictos bélicos. Hay que tener en cuenta que en el mundo existen unos 200 ríos y 300 lagos compartidos en fronteras internacionales, esto significa cerca de medio millón de lugares que en una situación de escasez pueden iniciar conflictos y guerras más allá de los tratados mencionados. Esto generaría a su vez, la consecuente huida masiva de estas poblaciones a otros países.

LA GUERRA PUEBLO VS. MULTINACIONALES



Otra posibilidad, es que quizá la guerra del agua no se dé a un nivel entre naciones, sino que el conflicto podría ser interno, entre los pueblos de naciones pobres o en vías de desarrollo y las grandes transnacionales que en muchos usan los recursos hídricos locales para sus operaciones, el caso más claro de esto, son las empresas mineras, que no solo logran vaciar cuencas o lagos sino que además, contaminan ríos con sus productos químicos, algo que perjudica directamente a poblados pobres que beben de esa agua y que la usan para cada aspecto de su vida, desde cocinar, lavar la ropa, bañarse, la siembra y en la alimentación de su ganado.

Este tipo de conflicto puede verse claramente en Sudamérica.

Otra actividad que depende directamente del agua es el frakking (que es es el proceso de inyectar agua y solventes en el esquisto para extraer gas natural), se dice que esta actividad consume entre 11 y 18 millones de litros de agua y cuya actividad también genera la protesta de los ciudadanos de las zonas en donde estas empresas operan.

Sin embargo, estas actividades humanas no son las únicas que desperdician el agua, hay que tomar en cuenta que cada uno de los productos que consumimos, sobre todo los tecnológicos, suponen un gran consumo de agua, por ejemplo, un chip, necesario para todos nuestros equipos computacionales y teléfonos, requiere para su elaboración 145 litros de agua, un automóvil 145 mil litros y un par de zapatos requiere 8 mil litros.

Cierto es que por el momento, no hay guerras oficiales que se den por el agua, está claro que éste, lejos de lo que muchos piensan, es un recurso limitado, y que aún no contamos con la tecnología barata para poder tratar el agua, por ejemplo, el agua de mar, para el consumo humano. Por eso, lo que nos queda es cuidar el agua que tenemos y tratar de hacer lo posible para no desperdiciarla.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que paradójico es el pueblo,por un lado dicen: "el agua es del pueblo",y sin embargo la misma gente,me refiero a la gran mayoría de los campesinos parece no importarle esto, ya que ellos mismos están vendiendo sus derechos de agua a las mineras y a otras entidades,yo vivo en una zona desértica donde este precioso elemento a sido vendido a la mineras situada en estos sectores,e incluso he visto personalmente como camiones algibes con motobombas extraen de los canales de regadío, en forma atroz este vital elemento,e incluso estas corporaciones están gestionando políticamente,extraer aguas de lagunas que son milenarias,y por supuesto que ya han logrado sus objetivos, el poder del dinero da asco.Saludos desde el desierto de Atacama Chile.

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